Boda de aldea interrumpida en plenos votos para repetir las tomas de reacción
La registradora ha defendido la pausa, al sostener que un matrimonio grabado sin parientes llorando a la vista es, en su opinión, jurídicamente incompleto.

El matrimonio de la señorita Carys Bellweather y el señor Tobias Nunthorpe quedó detenido durante once minutos el sábado entre los votos y el beso, después de que los invitados con el móvil en la mano no consiguieran encuadrar la reacción de la pareja.
La ceremonia, celebrada en el salón de actos de Grumelow Underchurch, transcurría con normalidad hasta que la registradora, la señora Eileen Trask, invitó a los contrayentes a declarar su consentimiento. En ese momento se levantaron de sus asientos más invitados de los que permanecían sentados, cada uno intentando colocar a la pareja dentro de un encuadre vertical apto para vídeo corto.
Varios invitados tropezaron con el cable del micrófono. Uno, primo del novio, se subió a una silla para conseguir un ángulo cenital, y el padrino, que también estaba grabando, le pidió que bajara.
La protesta
La pausa la pidió la propia señorita Bellweather, que levantó una mano durante el segundo voto y observó que la reacción de su abuela estaba siendo captada por varios aparatos distintos, ninguno de los cuales incluía a la pareja diciendo las palabras.
"Uno se casa una sola vez", dijo la señorita Bellweather ante el salón. "Las imágenes son para siempre. Quiero que todos las tengan."
La pareja repitió entonces el tramo del voto, con instrucciones a los invitados de mantener el móvil en horizontal y retroceder más allá del segundo banco. El señor Nunthorpe pronunció su consentimiento por segunda vez con lo que un invitado describió como "menos chispa".
El beso se realizó tres veces. En el primer intento, el hermano del novio tosió durante la toma de aproximación. En el segundo, se consideró que la pareja quedaba demasiado separada para el encuadre. El tercero fue declarado utilizable por consenso general, y la ceremonia prosiguió hasta la firma del registro, que fue filmada desde ambos lados de la mesa.
La recepción
La señora Trask dijo que la pausa era conforme a las directrices emitidas por su oficina, que ahora recomienda a los oficiantes incluir "un margen" en todas las ceremonias para ajustes de encuadre y repeticiones.
"Un matrimonio que existe solo en la memoria de los presentes es, francamente, un matrimonio que no ha ocurrido", declaró la señora Trask. "Si nadie vio la cara de la novia al oír las palabras, las palabras se desperdiciaron. He oficiado ceremonias en las que no se grabó absolutamente nada, y prefiero no hablar de ellas."
El fotógrafo profesional contratado por la pareja pasó el día al fondo del salón. Dijo que le habían pedido que no estorbara la vista de nadie hacia las pantallas de los móviles.
La pareja partió al anochecer, tras una repetición colectiva de la salida. Los invitados que perdieron el segundo beso han sido convocados a una nueva sesión de rodaje en el salón el mes que viene, con aperitivos.